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Masacre en Wacco Texas y los adventistas

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1 Masacre en Wacco Texas y los adventistas el Sáb Feb 14, 2009 5:14 pm

Vela


Admin
Los Davidianos adventistas del 7o dia.
Los davidianos son un grupo disidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

En los años 1930, Victor Houteff se autoproclamó el nuevo profeta de Dios para la iglesia adventista.

Sus proclamaciones no fueron aceptadas y dejó la iglesia para formar su propio grupo, los Adventistas Davidianos del Séptimo Día.

En 1959, una parte de este grupo formó la llamada Rama Davidiana de Adventistas del Séptimo Día, liderada inicialmente por Ben Roden. El grupo se estableció en las afueras de Waco, Texas.

El liderazgo y la ocupación de la propiedad habían ocasionado conflictos entre los davidianos antes de que Vernon Howell tomara cargo en 1990 tras un tiroteo con George Roden, a quien le correspondía el puesto.

Cuando Howell tomó el control del grupo, cambió su propio nombre por el de David Koresh, evocando los reyes bíblicos David y Ciro.

El grupo, apocalíptico, consideraba que vivía en un momento en que las profecías cristianas del juicio final estaban por llegar. Koresh apoyaba sus creencias con interpretación bíblica detallada, interpretando todo el contenido de la Biblia a través del Apocalipsis.

Howell, como autoproclamado como la reencarnación de Cristo, tenía como tal acceso a placeres vetados para los demás miembros, como las jóvenes adolescentes y la buena comida.

El 28 de febrero de 1993, el BATF (Departamento de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego) de Estados Unidos organizó una redada en el rancho de los davidianos en una zona rural cerca de Waco, Texas.

La redada fue llevada a cabo debido a la supuesta presencia ilegal de armas en la propiedad, dando como resultado la muerte de cuatro agentes y cinco davidianos. Los siguientes 51 días de cerco terminaron el 19 de abril cuando el recinto fue consumido completamente por las llamas, matando entre 72 y 86 hombres, mujeres y niños, incluyendo a Koresh.

Un periódico de Texas había investigado informes según los cuales Koresh había abusado de niños en el rancho y estaba en proceso de publicar una serie de alegatos cuando el grupo fue cercado.

Koresh era abiertamente partidario de la poligamia en su propio caso y algunos otros miembros selectos del grupo. Su grupo fue llamado secta en ocasiones debido a su estructura autoritaria. Supervivientes de la redada, antiguos miembros y familiares de miembros han dado información muy diversa con respecto a las creencias, prácticas y conducta del grupo.

Los davidianos tenían una gran cantidad de armas automáticas, cuya posesión está permitida por la ley de Texas y efectuaban prácticas de tiro. En 1992, las autoridades federales, tras recibir información de que estaban produciendo ametralladoras, decidieron abrir una investigación.

A final del mismo año, sospechando que la secta había convertido ilegalmente armas semiautomáticas en automáticas, se abrió una caja destinada a los davidianos que resultó contener granadas de mano. La caja volvió a ser cerrada y entregada, pero se usó como evidencia para obtener una orden judicial contra la secta.

Los agentes se acercaron al rancho en camiones camuflados como camiones de ganado, y de alguna manera comenzaron los disparos. No existe un acuerdo sobre quién disparó primero o por qué. Hubo imágenes retransmitidas mundialmente por equipos de televisión invitados por los agentes.

Los davidianos habían fortificado la zona y la policía no logró asegurar la zona, por lo que finalmente, tras retirarse, intentaron establecer contacto con Koresh.

El FBI tomó el mando poco después del ataque inicial y, durante los siguientes 51 días, se intentó presionar a los miembros para que se rindieran. La zona comenzó a ser aislada y se usaron amplificadores para hacer llegar sonidos al edificio usando una táctica de guerra psicológica. Los davidianos usaron pancartas desde lugares altos, pidiendo la ayuda de personas ajenas a las fuerzas gubernamentales.

Koresh, herido de gravedad por un disparo en el costado, y los hombres más cercanos a él intentaron negociar con los agentes. Los davidianos produjeron cintas de vídeo en las que niños sentados cerca de Koresh preguntaban a la policía, entre otras cosas, si vendrían a matarlos. Los agentes no estaban preparados para luchar contra el entusiasmo religioso de los davidianos.

Finalmente, se siguieron las recomendaciones de oficiales veteranos del FBI para proceder con el asalto final después de saberse que se estaba abusando de niños dentro del complejo asediado.

Vehículos armados con armas de gas se acercaron al edificio y derribaron uno de los muros. Algunos de los miembros de la secta de los davidianos, caídos desde las ventanas, fueron inmediatamente arrestados por agentes del FBI, pero la mayoría seguían dentro mientras el ataque era retransmitido mundialmente.

El gobierno declaró que el fuego fue intencionadamente provocado por Koresh y sus seguidores como un acto suicida, pero otros aseguran que fue causado por las granadas de gas inflamable que el FBI arrojó al interior del edificio.

El hecho de que se negase el acceso a las cámaras al interior del edificio en llamas hasta después de que se extinguieran ha llevado a muchos a motivarse seriamente los motivos del FBI. El FBI asegura que no se les permitió entrar debido al peligro de explosivos en el incendio y de posibles armas de fuego de los miembros supervivientes.

La autopsias revelaron que algunas de las mujeres y niños encontrados bajo los restos de un muro de cemento de un almacén murieron de heridas en el cráneo.

El muro fue derribado por uno de los vehículos que penetraron la estructura mientras esparcía químicos no letales. Fotografías de algunas de las autopsias muestran cuerpos de niños en poses espásmicas, más parecidas a la intoxicación por gas.

Algunos críticos aseguran que las autoridades durante la masacre de Waco nunca fueron investigadas por su fracaso, y el incidente provocó sentimientos de rechazo hacia el gobierno en América.

El caso más notable es el de Timothy McVeigh, que fue condenado a muerte por hacer estallar explosivos en un edificio en la ciudad de Oklahoma.

McVeigh había visitado el rancho de los davidianos y durante una entrevista había declarado que rechazaba las acciones del gobierno. McVeigh declaró que las explosiones fueron en protesta por la redada de Waco y por otros asedios por parte de agentes federales.

Los adultos que sobrevivieron el asedio fueron sentenciados por crímenes, pero se redujeron las penas de la mayoría o se anularon las condenas.

Los davidianos continúan ocupando la zona y han construido monumentos para conmemorar las muertes.

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